El Martillo de las Estaciones
Un poder por desencadenar
Si hay un objeto representativo de la magia de Yssladril es esta reliquia de tiempos pretéritos: un martillo dotado de los poderes de las estaciones. El que equilibra el frío de nuestros inviernos, el calor de nuestros veranos, las tormentas de nuestras primaveras y los vientos de nuestros otoños.
Durante siglos lo custodiamos como una herramienta de paz. Hoy llega la hora de convertirlo en la extraordinaria arma de los héroes contra los caprichos de Fulvinter, el Rey sobre la Montaña.
Cuatro estaciones, cuatro poderes
El Martillo de las Estaciones es la única arma que van a empuñar los héroes durante toda su aventura. Pero es una herramienta extraordinariamente polivalente.
Los cuatro poderes de las estaciones, diseminados a lo largo de la aventura, pueden intercambiarse y conferir al Martillo habilidades pasivas muy distintas entre sí. Añadamos un hechizo especial por cada estación y tendremos así el arma definitiva contra Fulvinter.
Cuando Fulvinter intentó adueñarse del Martillo de las Estaciones de manera traicionera, tocó la madera mágica de la empuñadura. Pero su magia y la del Martillo no eran armónicas: el egoísmo del tirano contra la benevolencia de las estaciones. Todo Yssladril sufrió las consecuencias.
El Daño de Fulvinter es como llamamos a la enorme explosión de nieve y roca (y alguna escama) que cubrió de magia perversa descontrolada las tierras del archipiélago. El Gusano Blanco se convirtió en una versión inabarcable de sí mismo... pero quedó atrapado por su propia ambición entre el hielo y la piedra de la isla Nífel.
El dragón fue detenido, pero no derrotado: el frío siguió reinando en Yssladril. Sin embargo, el Martillo sí fue dañado, saliendo despedido junto a su dueño, perdiéndose en algún lugar remoto. Los poderes de las estaciones lo abandonaron, se disiparon, y con ellos, casi toda esperanza de derrotar al Brillante Albino.
